28 de agosto de 2013

La Llave de David


“Pequeñas llaves abren grandes puertas.” Cuando tienes una llave en tu mano tienes algo que otros no tienen, un acceso a algo o un lugar  al que otros no pueden accesar.

Hoy queremos poner en tus manos una llave quizás para muchos desconocida, pero que abre puertas sorprendentes: se trata de la llave de David.

La llave de David es uno de los principios bíblicos para entrar a una vida de adoración.

En  Apocalipsis capítulos 2 y 3 encontramos las cartas dirigidas a las 7 iglesias del Asia menor, esta carta en particular es la única que no reprocha, reclama ni regaña, y va dirigida a la iglesia en Filadelfia, una iglesia que está experimentando el fuego de la persecución pero también una iglesia apasionadamente enamorada de su Dios que además era la iglesia que tenía la llave de David.

Apocalipsis 3:7, 10
7 Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre…
10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré
de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

La llave de David se menciona únicamente aquí en este versículo, no se menciona en ningún otro lugar de la Biblia y aunque esto es así,  hoy vamos a utilizar ciertas herramientas bíblicas para poder extraer el significado de esta llave al analizar quién era David y quién era esta iglesia en Filadelfia.

¿Quién era David?

El hombre que recibió una serie de distintivos muy peculiares de parte de Dios y aunque fue un adúltero, asesino y  un mentiroso, encontramos que en la Biblia se le llama “El ungido de Jehová”, “La lámpara de Israel”,  “El dulce cantor de Israel”, “Uno conforme al corazón de Dios”, además se le conoce como el adorador por excelencia y aunque no escribió todo los salmos, escribió la mayoría de ellos.  ¡Así que algo tiene que ver la llave de David con la comunión y la adoración!

La iglesia de Filadelfia

Filadelfia significa la iglesia que AMA: esa era la llave! Podemos inferir entonces que la Llave de David es entonces el secreto de cómo amar a Dios. Esto va ligado directamente a la presencia, palabra y poder de Dios y lo encontramos en  1 Crónicas 16  en un salmo de David  que dice:

11 Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente.  12 Haced memoria de las maravillas que ha hecho, de sus prodigios, y de los juicios de su boca…

La alabanza provoca la presencia de Dios, y la presencia de Dios provoca adoración.

Cuando la presencia de Dios está, no puedes dejar de adorar. Así sucedió cuando Jesús entro a Jerusalén y su presencia provocó adoración, aún cuando los fariseos le reclamaron él declaró que las piedras mismas adorarían si el pueblo callaba. (Referencia a Lucas 19)

La alabanza provoca la presencia de Dios, Si Dios no estuviera no habría adoración. No puedes pretender que tu adoración atraiga la presencia de Dios, adoras porque Dios ya está ahí.

La llave de David, es el secreto de cómo amar a Dios y cómo provocar su presencia. El era el dulce cantor de Israel, y recibió ese secreto a solas con Dios porque un adorador necesita tener tiempo a solas con Dios. Te imaginas a David en el desierto? Cuando era sólo un pastor de ovejas, con su flauta bajo ese cielo estrellado…

Ahí recibía la presencia de Dios y ahí aprendió cómo adorarlo, ahí obtuvo el secreto de cómo amar a Dios, cómo conocerlo y cómo ganarlo.

El mismo Jesús buscó espacios de soledad lejos de sus discípulos, donde tuvo los momentos más íntimos de revelación: La soledad te enseñará a adorar.

En Mateo 6:6 Jesús enseñó:
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público…

¡La adoración abre y activa el corazón de Dios, como si fuera la llave de un vehículo!

Basándonos en todo esto, entendemos entonces que la llave de David es:

1-) Adorar por AMOR
Volviendo a Apocalipsis 3, encontramos la unión de Filadelfia (la iglesia que ama) y David (adoración).

Filadelfia era la iglesia que amaba en medio del fuego de la prueba, la iglesia del siglo en el cual los cristianos eran quemados y perseguidos. Ellos adoraban por amor! Un adorador no basa su adoración en sus circunstancias, sino en su amor por Dios.  Justo como David escribió en el  Salmo 34:1: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca”

2-) Adorar es un asunto del CORAZON

No es lo mismo que Dios cambie tu corazón que tener un corazón conforme al de Dios como lo era David. Esto lo vemos más claramente en el ejemplo de Saúl, cuyo corazón fue cambiado por Dios pero  siguió en el camino del mal.

1 Samuel 10 : 6- 9
9 Aconteció luego, que al volver él la espalda para apartarse de Samuel, le mudó Dios su corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día…

Dios cambió el corazón de Saúl, y aún así consultó una adivina, y terminó en pecado, Dios tuvo que arrebatarle su reino y al final de sus días decidió suicidarse. El profeta Samuel, quien en un momento lo ungió, tuvo que darle un fuerte mensaje de parte de Dios en 1Samuel 13:14:

14 Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó…

Hay gente salva, pero no enamorada de Dios, por eso pecan o viven una santidad liviana, actuando casi como alguien que está casado pero no enamorado de su cónyuge, sin entender porqué no se pueden practicar ciertas cosas, o porqué EL no acepta algo.

Cuando tu corazón sea uno  conforme al de Dios, lo único que vas a querer es agradarle.

3-) Adorar  producirá restauración en mi vida personal y congregacional

En 2 Samuel 12:20  encontramos el indicativo de la restauración de David:

20 Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró

Cuando adoró su vida fue restaurada, aquí encontramos la capacidad de un adorador, de llegar a ser un santo por medio de la adoración. Recuerda que “restauración” significa volver al estado original, como que si nada hubiera pasado. El amor y pasión fueron más relevantes que el  pecado de David.

Sabes cuando una persona ha sido restaurada cuando regresa a su estado original de adorador

Cuando alguien reconoce su pecado, muchas personas en la iglesia desean verlo en disciplina, siendo castigado y sufriendo, nuestra meta debería ser verlo adorando justo como cuando no estaba en pecado.

1 Reyes 9 :2-5 dice
2 Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón.  3Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días.   4 Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos,   5 yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel.

Dios llama a David íntegro, y su pecado no es mencionado en el Nuevo Testamento. ¡Dios le restauró por completo!
David no pecó por falta de amor, sino por falta de carácter.

Así como le sucede a algunas personas, por eso es necesario encontrar la manera de desarrollarlo, para equilibrar  amor y carácter, estar expuesto al Espíritu de Dios da poder para levantarse contra cualquier tentación y pecado, por eso cuando David se levantó después de un tiempo de postración, adoró porque así se llenaba del poder para caer de nuevo en pecado.  En el Salmo 51, donde David pide perdón por su pecado, el ora: “Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación…” Debes conocer tu área débil, pedirle a Dios que te libre de eso y desarrollar el carácter para enfrentarlo.

Hoy tienes la llave de David en tu mano, abre la puerta al corazón de Dios y enamórate más de El y comprométete más con El.